domingo, 8 de agosto de 2010

Ya amaneció

0

Desde hace bastante tiempo hemos estado esperando este momento. Nos imaginamos cómo sería este domingo y ya está aquí, nuestros ojos se abrieron y de pronto, esa duda que siempre existe al despertar se disipó. Si Hermanos ya es 08, el día marcado en el calendario con ROJO.
Hoy comienza una nueva historia, un camino lleno de obstáculos y alegrías. Vuelven los cantos, las pitas, las borracheras. Hoy comenzamos de nuevo a ejercer nuestra verdadera vocación, de lunes a viernes somo abogados, maestros, cocineros, sifrinos, ladrones, madres... Pero al llegar el domingo, todas esas caretas con las que llenamos nuestros nichos sociales se caen, queda sólo el hincha, ese que ni siquiera es de carne y hueso, sino que es puro sentimiento, pasión y aguante. Nuestra tarea es dura: no sabemos con que nos van a salir este año, ni si las glorias pasadas se verán refrendadas este año con una actuación digna. Tampoco estamos excentos de los ya tradicionales problemas, las decepciones y los malos ratos. Pero la alegría que sentimos al estar ahí borra cualquier rastro negativo.
Ya amaneció, es domingo 08 de agosto, comienza la fiesta. Está en cada uno de nosotros llegar a ser mejor hincha que el año pasado, superarnos a nosotros mismos,es una tarea individual que se traduce en un beneficio colectivo.
Les pido (aunque no soy quien) que dejemos esa competencia absurda para saber quién quiere más los colores, o quien demuestra mayor aguante. Al final cada cual siente lo que siente y no hay quien pueda negar o desmentir los sentimientos ajenos.
Pinta tu cara, saca tu bandera, ponte tu camisa. En todo caso infla tu pecho con el orgullo que se siente formar parte de este maravilloso universo colorado y grítale al mundo lo feliz que estás de que por fin sea 08 de agosto.

domingo, 11 de julio de 2010

Y Olé...

0
Dos de los recuerdos más vívidos que tengo de los mundiales son el gol de Bergkamp a los argentinos y la cara de Fernando Hierro cuando España, la del 98, la eterna candidata se quedaba fuera una vez más en octavos de final, reanimando esa especie de tradición de eterna decepción. Ya no más...

España ganó gustando, yendo de menos a más y siendo fiel a su estilo de juego, ese que a muchos les gusta, un juego bonito (alusiones brasileras aparte) y aunque Portugal anotó en un solo partido casi la totalidad de los goles que marcó La Furia, nos llega la idea de que algunas veces no es necesario marcar más goles, sino administrarlos bien. En este punto quiero defender (aunque no soy quien) la propuesta de los vigentes campeones mundiales, no hace falta hacerle 5 goles al contrario para dejarlos en completo ridículo. Por el contrario, la imagen desgastada de Swhansteinenguer y compañía corriendo detrás de la pelota en las semis, es más elocuente que la inexpresiva cara de 0 a 7 de los Camaradas de la República Popular de Corea, por ejemplo. El punto es, España jugó el fútbol más vistoso a las retinas y esta vez la Fifa no tuvo oposición en que éste fuese premiado.

Hoy por fin el sudor de la frente de Hierro fue secado. Al fin La Candelaria tiene un motivo para festejar, Sólo espero que algún día nos toque sentir alegría de parte de nuestra selección, porque el orgullo ya lo vamos sintiendo poco a poco.

Nota:
Esta copa del mundo se destacó por los malos arbitrajes. Si pensamos que Japón-Corea fue un desastre arbitral, lo de Sudáfrica no tiene tuvo nombre, gracias a Dios no habrá más juegos para que estos señores no sigan poniendo la cómica.

Cristiano Ronaldo.................................................................

Messi jugó lo que pudo, con 97 partidos jugados en una temporada quién puede rendir? quiero pensar que Guardiola no lo sacaba como una forma de ayudar a España a conseguir el título, desgastando al mejor jugador del universo, ya saben cada cual aporta con lo que puede...

Me llama la atención que los planteamientos tácticos Old School (Capello, Lippi, Erickson, Aguirre) quedaron obsoletos ante una forma de jugar que si bien no es nueva, es bastante revolucionaria. Es el momento de Van Marijk, de Loew y de lo que Guardiola manda a decir con Del Bosque, es un mensaje claro: El fútbol debe ser agradable y efectivo, estéticamente funcional.

Me encantó el Mundial que se mando Forlán, simplemente un jugadorazo.

Bueno me voy y ya sé que empezaran a decirme pastelero porque me alegra que ganara españa y todo el cuento, tienen derecho de pensarlo, pero mi alegría es porque más allá del color de la camiseta o de los vínculos o rencillas históricas o de cuálquier índole, ganó el fútbol como a mi me gusta...

miércoles, 28 de abril de 2010

Luz para afuera, Oscuridad para la casa

3
*
El fútbol es un fenómeno global. Hoy en día, podemos seguir a cualquier equipo del mundo, sin importar su país de origen o la competencia en la que participe. El deporte rey es tan espectáculo-negocio que incluso ser el equipo más chico de un país -literalmente- es un título del que se pude presumir. Siguiendo esta lógica los colosos de esta disciplina están llamados a arrastrar sobre si toda la atención del paleta fútbol y esto es un hecho que nadie podría negar aunque quisiera.

En nuestro país se acostumbra(ba) seguir equipos de otras latitudes, pero de un tiempo para acá la realidad ha sido otra. Explicar esto es caer en lugares comunes así que lo obviaremos. Pero algo resaltante, además de el crecimiento del atleta criollo ha sido la lucha por una identificación con lo nuestro. El querer desarraigar el amor por banderas y camisetas extranjeras y sembrar la verdadera pasión por lo nativo, por lo de aquí, ha sido una ardua misión en la que se han comprometido muchos y cuyos insipientes frutos comienzan a verse.

Pero esos "cruzados" del fútbol nacional ven neutralizados sus esfuerzos cuando gigantes de los medios, política, empresa privada, Estado, y en fin cualquier ente con poder meten su mano podrida e intervienen para mal. Escribo esto con la portada del decano del periodismo deportivo en Venezuela en las manos y me cuesta creer que en la mesa de redacción la balanza se haya inclinado del lado de un evento -importantísimo, si- extranjero en detrimento de el partido más importante de la disciplina más practicada en el territorio nacional. Es un acto de violencia contra el aficionado, una falta de respeto a la identidad futbolera del venezolano o en el mejor de los casos, un acto de competencia desleal en contra de quienes para bien o para mal transmitirán el partido.

Que flaco favor le haces desde la Avenida San Martín a las nuevas generaciones que deberían estar pegando afiches de jugadores venezolanos en sus cuartos, soñando con ser ellos, viéndose en el espejo de los Guerra, Gómez, Rincón o Fedor.

Irresponsables, pecadores por palabra, obra y omisión. Mientras la difusión de nuestro fútbol esté en sus manos seguiremos soportando la Plaza Alfredo Sadel llena de gente celebrando triunfos de países que ni siquiera han visitado.

No se llenen la boca luego con títulos auto impuestos como " La casa de la Selección" o "El canal de los que SI aman el Fútbol Nacional" cuando en las ocasiones que de verdad tienen que demostrarlo, la mezquindad y la farándula se imponen ante los valores patrios y el verdadero sentimiento nacional.

* Portada del diario Meridiano, el día del clásico del fútbol Nacional.

viernes, 23 de abril de 2010

Los Trapos y su Gente...

0

Toda la situación de los trapos me recuerdan a ese ícono de los 90 François Weffer, que aparecía furtivamente en el canal 2, para decirle a la gente que debían o no ponerse. Hoy vemos como desde la Cota 905, se trata, de una manera insuficiente, de garantizar la seguridad con medidas que a las claras, no representan un paso firme para lograr el objetivo.

No estoy yo por la misión de reclamar los derechos de los gochos (Dios me libre) pero me parece un acto estéril el impedir que los fulanos en cuestión guinden sus trapos en el sector que se ha delimitado para ellos.

Medidas como esta distan mucho de reivindicar el slogan del club "Siéntete Grande", hay un montón de cosas por hacer. No dejar que los hinchas rivales expresen su simpatía mediante un trapo es risible. Lo que deben impedir es el acceso de ambas aficiones por la misma entrada, la reventa de entradas por parte de la Policía Metropolitana. exigirle a la empresa de seguridad que tiene contrato con el club, que sus efectivos tengan un biotipo y un adiestramiento ad oc y que de esta forma puedan cumplir con su trabajo.
El camino por andar es muy largo, todos hemos puesto de nuestra parte y queremos que esto siga creciendo. Pero mientras quieran imponer un respeto que no se han ganado cuando han tenido la oportunidad, con medidas serias y decisiones acertadas,los gerentes de la Cota pasarán sin pena ni gloria y al final solo pocos lo recordarán, tal como le pasó a François Weffer.

miércoles, 21 de abril de 2010

Que la Fuerza te Acompañe...

0

Veinte siglos antes de Cristo, la humanidad ya había descubierto el anís. Las antiguas culturas, como la babilónica, la sumeria, y más recientemente los griegos y romanos, lo utilizaban como planta medicinal y como especie para la importante tarea de preservar los alimentos en una época donde no se conocía la refrigeración.
Las primeras referencias de el anís como bebida se remontan al imperio de Carlomagno, por allá por el siglo XIII. Cuentan las crónicas de la época que el emperador mandó a cultivar esta especia, para que de esta manera existiera suficiente provisión y así poder estimular los sentidos de la población. De hecho, la palabra griega anisemi significa excitar.

Yo descubrí el anís a los siete años. me encontraba de vacaciones con mi hermana y el muchacho que era su novio para aquel tiempo. Recuerdo que salía de la piscina y corrí raudo y sediento hacia la mesa en la que estaban sentados ellos. Agarré el vaso con jugo de naranja y tomé la mayor cantidad que pude en un sólo buche. Error, mi hermana y su novio gritaron advirtiéndome pero era demasiado tarde, ya había tragado...
Las consecuencias de mi primer contacto con el anís fueron las esperadas, me mareé, vomité y posteriormente me quedé dormido. Me sentía realmente mal y juré que más nunca probaría licor. Mi cuñado de turno dijo profético: "Algún día te tragarás tus palabras".

Y así fue. Más de veinte años después el anís (entre otras bebidas) me atrae. Lo sé, en Venezuela, cada vez que alguien le ofrece anís a una persona de más de 25 años, seguramente lo rechazara con una excusa similar a esta : "Yo no tomo eso desde que salí del liceo" El anís se ha ganado la reputación de ser "la bebida del estudiante" y fue satanizado en los 90s cuando al delicioso cóctel que resulta de al mezclar esta bebida con yogurt líquido, se le atribuían envenenamientos, desmayos y hasta embarazos. Lo que los padres no sabían (o no querían saber) era que había otros ingredientes, y que eran esos otros ingredientes los que causaban las tragedias. Pero el anís fue proscrito y tomado como un chivo expiatorio. El objetivo se cumplió, y una generación creció detestando el anís y amando la cocaína y el sexo sin preservativo.

En España es muy popular el anís, sobre todo entre adultos mayores; en Grecia, el ouzo es típico y cultural, y en Italia se toma sambuca, con o sin mosca...
Pero en este lado del mundo, en el trópico, pocas cosas son tan estimulantes como una maraquita, refrescante cóctel en el que el que al anís le se le suman la acidez del limón y el burbujear de la soda. El Power Ranger, del que ya hablamos, resulta muy bueno si se toma con moderación, después de haber comido y con la suficiente cantidad de profilácticos. En la playa se disfruta de un buen trago de anís con hielo y limón. ¿Acaso no es tentador ver una botella de Cartujo salir del congelador, helada, escarchada, iridiscente, con esa etiqueta blanca y la foto del monje? Por cierto, que si miramos bien el monje, parece un famoso Maestro Jedi.

Mitos aparte, resulta interesante revisar nuestros archivos sensoriales, hurgar en esos primeros encuentros, y darnos el lujo de recordar lo que nuestras cabezas e hígados adolescentes sintieron y sufrieron cuando se dejaban llevar de la mano por Obi Wan Kenobi...

Dedicada a Fernando, que ya no está entre nosotros, donde quiera que te encuentres Negro...

lunes, 19 de abril de 2010

Educación Física

1

Una vez me encontraba en un restaurante chino de la Avenida Lecuna y en una mesa estaba un famoso boxeador venezolano, Campeón Mundial de Peso no se que cosa, se tambaleaba y se reía con esa risa estúpida que el alcohol nos produce. Pensé en pedirle un autógrafo y tomarme una foto con él, pero rápidamente aborté la idea. Recuerdo haber pensado que aquel hombre era un "arma viviente" y que su background social era determinante en este hecho. Guardé mi cámara y poco después le vi salir, aun más tambaleante y con una risa todavía más estúpida.

No soy muy seguidor del pugilismo aunque entiendo la gente a la que le gusta. A fin de cuentas, es uno contra uno, se usan las manos y se "da la cara" Deporte en su más pura definición.
Jamás he visto un boxeador al que llamen "El asesino de la Boyera" o "el Terror de Beverly Hills" o "La Hermosa Pesadilla" De hecho el único boxeador "bonito" de mi generación al menos, fue Oscar de la Hoya y ahora promociona shampoo anti-caspa. Los boxeadores en su mayoría son pobres, con escasa educación, y esto no está mal. Son muchachos que encuentran una vía de escape a la presión que ejerce sobre ellos su entorno.

"Kid Pambelé" Primer campeón mundial colombiano puede ser visto por las calles de su natal Palenque, borracho y drogado, a la espera de una mínima provocación para hacer el ridículo. Mike Tyson ha estado en el ojo del huracán porque su conducta va en contra de cualquier norma establecida. Es un criminal que se ha comportado de una manera reprobable, dentro y fuera del ring. Si no, pregúntenle a Evander y a Naomi...

Pero por eso no podemos decir que el boxeo es un deporte de criminales. Lo que paso con Valero no es culpa de su pegada descomunal. Todos en algún momento inflamos nuestro pecho al imaginar que fuera ese gocho de look "Waperó" quien por fin le diera su "tate quieto" al Pac Man. Tampoco es culpa de sus simpatías políticas, esto último más que absurdo, resulta estúpido y amarillista. La droga pudo ser un factor condicionante, pero no determinante. Sólo falta asomarse a la ventana para ver consumidores de todo tipo de drogas, desde alcohol hasta ketamina, desde valium hasta café, y esto no quiere decir que los millones de adictos que somos, alberguen dentro de si un asesino.

Lo que pasó con Valero es la síntesis de la sociedad de lo que formamos parte, violenta, insana. Una sociedad en la que los valores se han invertido, donde el respeto a la vida parece haber pasado a un tercer plano.
Valero es uno más, desgraciadamente es unos más. Crímenes espantosos y dramáticos ocurren a diario a todas horas y no es noticia más que para las víctimas y su entorno.
Culpar a éste o aquel es estéril y ruin. Pensar qué se puede hacer para evitar que se repita, parece más sensato. Todo pasa por la aplicación de las sanciones a los criminales, educar a los más jóvenes y Bla bla bla...

Para mi los deportistas son personas como cualquier otra. No son héroes ni modelos a seguir. Simplemente son personas con un talento especial a los que hay que admirar por lo que hagan dentro de la cancha. Pero más allá de eso no podemos esperar que nuestros hijos tengan en los atletas un ejemplo de comportamiento. Esa es tarea de la Familia, pero como siempre, la Familia le deja esa responsabilidad a la Escuela, y ésta sencillamente no puede.

Si la sociedad quiere tener deportistas que sean ejemplos a seguir, debe educarlos para tal fin, si no, sera una petición absurda, es decir, pedirle más de lo que se les da.

jueves, 15 de abril de 2010

Mucho Gusto, mi Nombre es Hincha

5

La cancha no requiere estar llena de bote a bote para que haya tensión en el ambiente y cierto aire hostil. Hay cervezas medio calientes pocetas medio llenas y esa mirada, mezcla de decepción y esperanza se asoma en la mayoría de los ojos sin importar de qué color éstos sean. Toda la semana esperando este día y por fin llegó. Poco importó la pelea con la mujer, o el examen de cálculo que tenemos mañana, ni el apretado presupuesto que obliga a rezar mientras te devuelves caminando a casa. Estamos en La Paz, Coquimbo, Barranquilla, Caracas, La plata... En cualquier lugar de Sur América un domingo cualquiera. Nuestras ciudades se pintan de colores y toda la carga, toda la presión va a salir por la boca de quienes asisten a las canchas de fútbol.

Juan Pérez lleva más de seis meses desempleado y para él hay pocas cosas que puedan sacarle una sonrisa: el fútbol, la cerveza y un beso comprado ocasionalmente, le hacen olvidar que La China está cansada y que tarde o temprano lo dejará. Juan tiene miles de equivalentes en cada cancha del continente. Unos deben más de lo que pueden pagar, otros acaban de enterrar un ser querido, otros están agobiados por el demonio del vicio, y sin embargo todos los Juan Pérez asisten a tratar de cambiar ese cúmulo de penas por la efímera alegría de gritar un gol.
Ha dejado atrás todo. La carga de una semana viendo como otros tienen lo que él no (amor, salud, comida...) y el infeliz busca refugio en lo único a lo que le ha sido fiel, ese amor que no le va a reprobar en ningún examen, ese que no lo manda a tender la cama ni a sacar la basura, ese que no finge los orgasmos ni piensa en otro mientras le besa. Es la verdadera alegría poder estar ahí y sentir que puede lograr que las cosas cambien.

Quien no entienda lo que sentimos los millones de Juan Pérez que habitamos esta tierra bonita a la que todos han querido manosear, pobremente podrán entender cuando leen o escuchan frases como "moriría por ti" "iré donde tú vayas" "sueño contigo de noche" y quien no entiende frases de amor es porque nunca ha amado.
Para el que se sabe hincha no hay placer mas grande que haber hecho respetar esos colores que eligió: los resultados son circunstanciales, así como lo son jugadores, técnicos y directivos. Juan Pérez no tiene para fichar al mejor jugador, ni puede comprar árbitros. Aunque Juan sepa exactamente dónde poner a un jugador para que rinda, él no dirige al equipo, entonces hace lo que puede, lo que sabe...

Un acto de violencia no es sólo partir una cabeza o robar la ropa al equipo visitante. Obligar a la familia a ver un juego en lugar umbrío con charcos y hedores es violencia. Es violencia asimismo hacerse el ciego ante los códigos del deporte. Faltar el respeto a los ídolos, es una afrenta que pocos están dispuestos a pasar por alto. Los oscuros del fútbol no casi nunca entienden en que lío se metieron, que este no es un negocio más y que aunque lo fuere, Juan Pérez solo entiende de sentimientos y responde con la pasión, hermanado en un puño apretado y en un grito que ensordece.
En una cancha se desborda todo aquello que uno tiene por dentro. Un hincha es el hijo no reconocido que el amor al deporte tuvo con la inconformidad social, un reflejo que nadie quiere ver. A Juan Pérez lo señalan como violento, pero él sólo responde ante los ataques. Cuando pelea es porque algo está mal por fuera, la violencia sin sentido no existe, siempre hay alguien que la provoca y entonces hay reacciones.
No, el hincha no es un santo, no quiere serlo, pero en la medida que los oscuros del fútbol se quiten los opacos cristales con los que miran hacia la grada, Juan Pérez no tendrá motivos para volver a casa con la nariz rota, y la frente en alto, sabiendo que hizo respetar sus colores.